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Campanas de conciencia

   Mi primer propietario me tañía para que sus subalternos acudieran a la sala de juntas. La siguiente jefa me usaba cuando alguien juzgaba al otro, hasta que todos reclamaron sus propias campanas y las reuniones se convirtieron en conciertos de gongs que hicieron inviable el sistema. La última heredera me usa para unos minutos de lo que llama el gozoso noble silencio, que permite a los humanos ser libres y oír la llamada profunda de su corazón. A ellos les funciona, pero esa quietud atronadora me evoca unas angustias atávicas que no tengo con quien compartir.

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Extinción

   Cuando mi hijo me preguntó a qué me dedicaba quise que se sintiera orgulloso y que entendiera la relevancia de mi aportación a la sociedad. ¿Cómo puede entender una mente de cinco años mi labor como Asistente de Supervisor de Sistemas en una empresa que proporciona datos gestionados externamente así como instalaciones y sistemas de almacenamiento de documentos para una serie de compañías de seguros de pequeño y mediano tamaño en la región del Atlántico Medio? Al final le dije que trabajaba en una oficina y frunció el ceño con una mirada que todavía no he conseguido olvidar.

E-Market

   Cubrí el cuestionario sobre estado emocional en la aplicación de E-Market y el resultado fue Baja Surgencia. Me descargué el listado de compras recomendadas, todas con puntuaciones altas en Ilusión y en Actividad. El artículo marcado con más asteriscos era la última versión de mi Smartphone, que se diferenciaba de la anterior en unas mejoras definidas como trascendentales. Después de cargar todo en el maletero de mi Monovolumen, me sentí mejor y decidí llamarla. Le dejé otro mensaje suplicante en el contestador. Necesitaba verla y volver a mirar juntos las fotos de familia de cuando nuestro hijo todavía vivía.

Resurrection Fest

    Se preguntó cómo era posible que una relación de tantos años finalizara por un regalo de cumpleaños mal elegido. Todo hubiera cambiado si Isabel le hubiera comprado una camiseta negra de Los Suaves y unas entradas para el Resurrection Fest en vez de una camisa a rayas y de manga larga de Ralph Lauren. ¿Por qué le había molestado tanto? Siguió haciéndose esa pregunta mientras empujaba la maleta hacia el ascensor y se sacaba la camiseta por fuera del pantalón vaquero.

El Selectivo

   Hoy el selectivo bursátil vuelve a sufrir para salvar la barrera de los veinte mil puntos. Ha reaccionado temeroso ante los indicadores macro publicados y ha sufrido ante las tensiones geopolíticas procedentes de Oriente. A media mañana, ha iniciado una senda alcista animado por los resultados de la banca y motivado por los datos de nuevos afiliados a la Seguridad Social. Al finalizar la jornada, ha salido esperanzado y se ha ido a su restaurante habitual a comer un solomillo poco hecho con patatas fritas y pimientos asados.

El nombre de las cosas

   Aquel día K decidió olvidarse del nombre de las cosas. Desde entonces el viento se convirtió en una caricia sobre su piel, el sabor de la mermelada de moras silvestres son los abrazos de su madre y el arrullo de las olas rompiendo en la orilla son recuerdos con sabor a salitre. Ahora el silencio es algo agradable y siente que el cuerpo es su casa. Mientras respira se deja atravesar por la fuerza de ese instante sin acordarse ya de aquella palabra que representaba lo que había estado persiguiendo durante demasiado tiempo.

La sociedad de la transparencia

Asesorado por su jefe de campaña, John Stewart decidió llegar a niveles nunca alcanzados por ningún candidato presidencial. Los grupos focales habían mostrado que obtendría el porcentaje de voto que le faltaba para alcanzar la victoria. Si aquello era lo que el ciudadano quería, se lo iban a dar. Verían a un político como nunca antes lo habían visto: un ser humano como ellos. John Stewart miró la luz de la cámara mientras se bajaba los pantalones y se sentaba en el retrete, arrepintiéndose enseguida de haber repetido los frijoles con chile.