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   Llegó el momento crucial de la noche: ella y yo frente a su casa. Antes no sabía interpretar las señales de avance y de retroceso, ahora es más sencillo. Le pregunto si accedería a cumplimentar el cuestionario RSC4A y responde que sí. Va marcando cruces en algunas casillas y en otras no. Escribimos nuestros nombres y firmamos. Al flanquear el umbral le doy un cachete en el culo y ella se gira. Su mirada: ¿reprobatoria o juguetona? El miedo me paraliza un instante. Compruebo mi temblorosa copia del cuestionario y respiro aliviado mientras ella sonríe pícara

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Harmony Al

   Entraron en el restaurante y escrutó todas las mesas esperando no encontrar caras conocidas. Comprobó que la llave de la habitación seguía en el bolsillo mientras el sudor se deslizaba por su espalda. Miró sus ojos verdes y sintió la fascinación de aquella belleza perfecta. Le acarició su mano fría y notó el inicio de un alborozo en su entrepierna. En Abyss Creations le aseguraron que solo se habían fabricado un número limitado de aquella RealDoll, por eso le sorprendió ver entrar a otra Harmony Al. Esta tenía el pelo azul y los ojos negros.

Los restos del día

   Por debajo de la puerta de tu habitación se colaban la luz y el sonido de Creep de Radiohead. Dudé unos segundos sobre entrar o no, me pareció que llorabas. Al día siguiente hiciste tu último examen de la carrera y te fuiste. He recordado muchas veces durante estos treinta años aquella rendija iluminada. Ahora te espero en el andén de la estación, buscando nervioso tu cara entre los últimos pasajeros que bajan del tren.

The walking dead

   Todo lo que hemos construido ha sido gracias al miedo y al castigo: las tasas bajas de delincuencia y el pleno empleo, el progreso y el crecimiento económico, la seguridad y la paz, la abundancia y la estabilidad. No ha sido dando rienda suelta a deseos y a pasiones como las tuyas, dijo Negan. ¿Por eso me teméis?, respondió el prisionero. No, por eso te tenemos que matar. Nos pones a todos en peligro.

El orden natural de las cosas

   Si no existiera la noche tal vez sería más fácil ser valiente, Iolanda. Sería más fácil creer en ti y en mí, en nosotros y en la vida que crece en tu interior. Pero sé que está en la naturaleza de todo lo que amamos cambiar. Y me pregunto dónde estarás mientras el rosa anaranjado del cielo se oscurece sobre la cima de los acantilados.

La montaña mágica

   Desde que Behrens le dio los resultados, Hans había disfrutado de la sensación de caminar entre los abetos nevados. Había sucedido tanto en aquel tiempo que todo era un recuerdo borroso. Entendió el significado de su existencia y cómo los elementos se conectan en el Universo. La ausencia temprana de su madre y los ojos tártaros de Clavdia. Las risas despreocupadas de sus hijos y las cargas que duelen. Una mano huesuda que aprieta la tuya con una sonrisa llorosa mientras la fuerza abandona tu cuerpo. Todo se agolpó mientras Behrens seguía hablándole de la biopsia.

La ciudad

   Bob y Patricia decidieron dejar el coche cerca de la iglesia y pasear por el centro. Llevaron a las gemelas al parque infantil y comieron unos helados ecológicos. Compraron comida para la semana y ropa. Almorzaron en un restaurante malayo y se tumbaron en los jardines a descansar. Patricia fue al cine a ver una película con las niñas y Bob se tomó unas cervezas belgas viendo el partido. Se llevaron unas pizzas para no tener que cocinar al llegar a casa, pagaron el recibo del aparcamiento y se despidieron del centro comercial hasta el siguiente domingo.