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¿Por qué nos gusta Raymond Carver?

octubre 29, 2014

Raymond Carver (1939-1988) es un escritor norteamericano de relatos breves que se encuadra dentro del minimalismo y del realismo sucio. A continuación describimos aquellos elementos presentes en su obra que hacen que nos guste tanto.

Uso de estructuras sintácticas sencillas y eliminación de adjetivos y adverbios superfluos. El contexto sugiere y el lector interpreta y construye.

Empleo de la elipsis. No es necesario contarlo todo. El lector rellena de forma activa los huecos que deja el narrador de forma intencionada.

Sugerir en vez de explicitar. Se considera al lector tan inteligente como para llegar a sus propias conclusiones sin que el autor lo haga por él.

Los personajes no se construyen con adjetivos psicológicos. Se definen a través de su conducta.

Los protagonistas son ciudadanos corrientes y representantes de la clase social desfavorecida. Son de profesión camareras, granjeros, vendedores u obreros y tienen nombres como Jack, Mary o Carl. Se otorga voz a personas que no suelen tenerla por transitar por las cunetas de la vida.

El narrador cede protagonismo a los personajes. Su voz nos llega de forma directa y sin acotaciones innecesarias. En algunos diálogos no se usan guiones ni comillas.

Se describe en lugar de juzgar.

Los temas son sencillos y a veces triviales. No es una literatura de lo inusual ni de lo extraordinario.

Los finales no son dramáticos ni concluyentes. El desenlace no supone el fin de la historia, el cierre se le regala al lector.

El contenido se encuadra dentro del realismo sucio. Muchos de los relatos tratan de personas que tienen problemas con el alcohol y con sus parejas. Leyendo sobre la biografía de Carver, consideramos que cumplió la máxima de que un autor debe escribir sobre aquello que conoce.

La tensión se mantiene a lo largo de todo el texto y se basa en aspectos en apariencia cotidianos. Nunca he leído un relato en el que se genere tanta intriga a raíz de algo tan trivial como un pavo que campa a sus anchas en un salón donde cenan dos parejas en compañía de un bebé.

En la trama se abre una grieta que se cierra sin abandonar los límites del realismo. A diferencia de autores como Poe o Cortázar, esa grieta nunca se ensancha hasta dar cabida a elementos fantásticos o sobrenaturales.

 

Mis relatos preferidos:

¿Quieres hacer el favor de callare, por favor? (1976):

Vecinos.

¿Qué hay en Alaska?

¿Qué hace usted en San Francisco?

 

De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981) (Principiantes, versión original):

¿Por qué no bailáis?

Algo sencillo y bueno.

Diles a las mujeres que nos vamos.

Si ello te place.

Principiantes.

 

Catedral (1983):

Plumas.

Parece una tontería.

 

Tres rosas amarillas (1988):

El elefante

 

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2 comentarios
  1. No lo conocía y me has convencido. La tentación aumenta. Vive una librería a pies de mi trabajo.

  2. Me está enamorando.

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