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Bobby

junio 12, 2016

Ahora que deposito la urna con tus cenizas encima de nuestra chimenea es cuando más te echo de menos. Recuerdo los largos paseos por la playa y las tardes de domingo en el sofá. Las caricias y tu compañía. Hoy no estás, me siento sola y maldigo esa enfermedad que te arrebató de mi vida. Ahora que acaricio el cuero de la correa que te regalé en tu último cumpleaños, recuerdo lo alegre que te ponías al verla anticipando el placer que anunciaba.

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