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Mandarinas

octubre 29, 2016

   Huelo el salitre del mar y escucho las olas golpeando contra el fondo del acantilado. Pelo esta mandarina con lentitud porque de ello depende mi vida. Percibo su color y percibo su tacto. Mastico los gajos uno a uno y siento su sabor. La eternidad se condensa en este momento, el Universo es este frescor dulce de mi boca. El aire entra en mis pulmones, el aire sale de mis pulmones. Casi consigo liberarme de la tristeza de su recuerdo, casi consigo que su pérdida no me pertenezca. Hasta el próximo atardecer tengo otro día más de tregua.

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From → INICIO, MICRO-RELATOS

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