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El Dios de las pequeñas cosas

marzo 1, 2017

Aquel conductor borracho había dejado un agujero en el universo con la forma de su familia. Desde entonces, le sorprende que la vida continúe como si nada hubiera ocurrido. Hoy escucha a una pandilla cantar una canción cursi en la terraza de abajo, sus carcajadas y el tintinear del hielo en sus copas no le dejan dormir. Siente que la tristeza que lo protegía se aleja y coge el cuchillo de despiezar la carne mientras piensa como el agujero que va a hacerle al universo se tragará esas risas y su rabia.

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From → INICIO, MICRO-RELATOS

14 comentarios
  1. ¡Me ha gustado mucho, buen final! Un abrazo.

  2. Enigmático con un toque misterioso, desesperante para el protagonista y sobre todo excelente como siempre. Un abrazo.

  3. Jesús Chamali permalink

    Esos finales tan potentes que le das a la mayoría de tus relatos, este es un claro ejemplo de eso, deja al lector con una sensación de desasosiego que encoge el estómago y que deja la mirada perdida en ese agujero hecho en el universo.
    Genial. ¡Qué envidia!

    • Muchas gracias, Jesús. Me alegra leer tu comentario. Ese efecto del final que señalas es el que busco como escritor y el que me gusta como lector. ¡Un fuerte abrazo, amigo!

  4. Eso, Borja! Excelente relato. Sentí el agujero en la boca del estómago. Saludos.

  5. yolandadelgadobatista permalink

    Gracias, Borja. Soy nueva en wordpress y no sé cómo darte las gracias en privado. Aprovecho para felicitarte por el blog.

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