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Gilead

octubre 6, 2018

   Me dijo que recordar y perdonar eran acciones contrarias y que no podía olvidar. Le pregunté por qué no podía olvidar y me contestó que el dolor era parte de ella y que no podía dejarlo atrás. Le dije que mi mayor dolor era la soledad y que no quería que se fuera. Me miró con sus ojos inescrutables sin decir nada. Cogió el casco de su moto y me pidió que dejara mis llaves sobre la mesa.

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From → INICIO, MICRO-RELATOS

2 comentarios
  1. Jesús Ibrahim Chamali permalink

    Corto pero intenso, como un buen café. Es muy difícil hacer un relato completo con tan pocas palabras y, al mismo tiempo que lo cierras, dejar abiertas tantas otras vías para que sea el lector o la lectora quien desarrolle otra historia totalmente diferente en paralelo. Eso está al alcance de pocos escritores y solo de los buenos.

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