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En la colonia penitenciaria

octubre 21, 2018

   A Dutch le gustaba restallar el látigo sobre sus espaldas mientras recogían el algodón. Ahora estaba muerto. El dueño de la plantación se acercó a sus cabañas por segunda vez en sus vidas y les dijo que un nuevo capataz vendría. Al día siguiente intuyeron su figura delante de un sol cegador y trabajaron más que nunca. Al llegar el crepúsculo pudieron volverse hacia él y vieron que solo era un espantajo de alambres y paja. A la mañana posterior siguieron trabajando, ilusionados con los placeres que les aguardaban al final de la semana.

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From → INICIO, MICRO-RELATOS

2 comentarios
  1. No todo es lo que parece. Ni las consecuencias tampoco. Muy buen micro. Un abrazo.

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