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Deep Blue

octubre 8, 2020

Me llamo Claude Sylvanshine y trabajaba en Editorial Z. Revisaba manuscritos solicitados y enviaba el resto a la papelera. Conseguí que esta tarea se volviera sencilla usando un único criterio: el número de seguidores de los autores en las redes sociales. Mis superiores desconocían este método, solo les importaban las ganancias. El sistema funcionó hasta que esos ingenieros del MIT diseñaron un programa capaz de crear textos que generaban emociones. Otorgamos nuestro premio anual de novela a un robot. Ahora tengo más tiempo libre para escribir y para captar seguidores en las redes.

From → INICIO, MICRO-RELATOS

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