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Sandman

   Los zapatos vacíos estaban en medio de la habitación del niño cuando los padres entraron alertados por su grito y encendieron la luz. Alrededor de los zapatos se desparramaba una cantidad ingente de arena maloliente. Bruno miraba a sus padres con el brillo del orgullo en sus ojos. Solo había tenido hacer lo que ellos le habían dicho: acercarse despacio, soplarle en la nariz y tirarle de una oreja. Demostrarle al monstruo que lo visitaba todas las noches que solo tenía el poder que quisiera darle. Los padres se miraron aterrorizados, arrodillados sobre la arena sucia todavía humeante.

Palabras al viento

    Thich Thanh Nguyen escucha a su interlocutora mientras saborea su té y le llega el olor de los crisantemos del jardín. Solo escucha y escribe honrando el silencio sagrado. Al final del encuentro le dice que ha dicho “el padre” en treinta y tres ocasiones y que no ha usado nunca el nombre de pila de su hijo. La palabra “vida” se repite doce veces y “desesperación” se nombra en ocho momentos dispares. Thich Thanh Nguyen hace sonar tres veces su cuenco tibetano y se levanta del cojín. Realiza una reverencia y se retira de la estancia.

Garantías

   Tras comprar una estilográfica de última generación, la vendedora le recomendó contratar un seguro. La cantidad le pareció razonable y accedió. Ya en la Sección de Seguros, la comercial le vendió una póliza de vida. Su sonrisa le hizo sentir tan acogido que también se comprometió a cambiar sus seguros de coche y de hogar. Al salir de los grandes almacenes se sentía satisfecho de sí mismo mientras esperaba que el semáforo para los peatones se pusiera en verde. A su derecha, una silenciosa patineta eléctrica avanzaba veloz mientras su conductor hablaba por un gran teléfono inteligente.

Muerte y alteridad

   El médico le dio un mes de vida. Al salir de su consulta se compró el descapotable con el que siempre había fantaseado y renovó su vestuario en las mejores tiendas de ropa. Después de unos días, todo lo que no era él empezó a menguar. Tenía que tener cuidado de no pisar a transeúntes desconocidos por las calles. Al contrario: sus pertenencias, su mujer, sus hijos y él mismo empezaron a crecer. Cuando le hicieron la autopsia se había convertido en un gigante macrocéfalo al que le había desaparecido el tumor detectado cuatro semanas antes.  

Galería de fotos

   “Algunos viven como si nunca fueran a morir y otros mueren como si nunca hubieran vivido”. Recuerdo esta frase y pienso que soy de los segundos. Por eso dedico mis últimos días a repasar con mi familia las fotografías realizadas durante mi vida y hacemos un álbum con aquellas en las que la felicidad se nos mostró menos esquiva. Ahora es de noche y Helena duerme en la butaca. Aprieto la tecla de la morfina una y otra vez hasta que solo me quedan fuerzas para pulsar el botón del selfie y sigo apretando la morfina.

Comunicación No Violenta

   Ayer tuve el privilegio de participar en el programa de Radio ECCA “Diálogos de Medianoche con la filosofía”, dirigido por el profesor Manuel Martín. El contenido giró en relación al libro de Marshall Rosenberg “Comunicación No Violenta, un lenguaje de vida”.

   Para aquellos a los que os pueda interesar, os dejo el enlace en el que se puede reproducir o descargar el podcast:

   https://www.ivoox.com/comunicacion-no-violenta-audios-mp3_rf_45965055_1.html

La naranja mecánica

   Alex se despertó con el sonido de la porra del policía golpeando sus botas. Hubiera dado lo que fuera por dormir un poco más. La cabeza le iba a reventar, había bebido demasiada leche-plus. El agente dio un paso hacia él, sonrió burlón y le dio dos golpecitos más en el hombro; tenía ganas de que le regalaran una excusa para pegar a alguien. Alex palpó dubitativo su nocho y pensó en darle un buen tolchoco en toda la rota hasta que saliera el crobo rojo. Mientras, en su cabeza, empezaba a sonar la novena sinfonía.

Excalextric

   Muchas cosas se consiguen cuando dejan de importarte, eso también me pasó con el Excalextric. Ese juguete ocupó el primer lugar de muchas cartas a los Reyes Magos durante unos años en los que mis padres me decían que “venían pobres”. Ayer mi hijo lo descubrió al abrir el papel de regalo que lo envolvía. Lo miró sin ilusión y pasó al siguiente de muchos paquetes. Luego jugamos un rato haciendo correr los coches y nos aburrimos enseguida. Hoy me he levantado y he descubierto a nuestro cachorro mordisqueando las piezas mientras movía el rabo. Él sí parecía divertirse.

 

Día de furia

   Al llegar a su plaza de garaje se indignó al ver otro coche allí aparcado. Tuvo que salir y dar vueltas hasta encontrar un sitio en la calle. Se enfadó pensando en el sinvergüenza que le había hecho eso, la cara que iba a poner su mujer cuando se lo contase. Ya en la puerta de su casa, su llave no abría y se cabreó pensando que María había cerrado otra vez por dentro. Llamó al timbre con insistencia hasta que abrieron. Al otro lado de la puerta una mujer lo miraba con rostro incrédulo y temeroso.

iDoc

   Entré en la consulta y me senté frente a la pantalla de ordenador de mi iDoc. El software fue seleccionando las preguntas que conformaban la entrevista clínica. Los algoritmos ofrecieron un diagnóstico en unos minutos. El programa realizó una búsqueda on-line sobre los tratamientos basados en la evidencia, incluyendo los artículos de investigación publicados en fechas recientes. Por la impresora salió un informe con las indicaciones terapéuticas. Al leerlo me tranquilicé, no era tan grave como había pensado. Aparecía mi nombre (Unidad de Combate BLW/553/c) y el tratamiento: cambiar la batería de litio.